domingo, 5 de octubre de 2014

Vientito sur

A dieciocho minutos del sol vive él, con su pelo ondulado y su delgado cuerpo, con sus ojos negros como dos gotas acostadas -bien redondas de un lado y pinzadas en el extremo externo-, sus cejas marcadas, su sonrisa eterna con dos hoyuelos en la comisura de los labios finitos; a veces se deja un bigote que lo encanta (o me encanta). 
Está a dieciocho minutos del sol, y a veinte de ser luna. 
Cuando estoy ahí, en donde vive, no importa si el tiempo corre, es como si se detuviera todo, un vientito cálido me da en la cara. Él es el sol, despacio también puede ser la luna, pero todo el tiempo es un vientito sur, cálido, dulce, va y viene... cuando viene trae primavera al día y eso alcanza. 

Piensa, lee, vuela, se vuelve canción.
Piensa y eso lo encanta (o me encanta). A menudo hablamos de lo lindo que es entender el verdadero significado de la justicia. Piensa la historia del país, de nuestro país. Un día me quiso explicar esa masacre del '70, yo no lo quise escuchar... y hoy le pido casi a diario que me cuente. 
Lee, a veces compartimos lecturas.
Vuela, porque es un vientito cálido que acaricia mi cara.
Se vuelve canción. Sí, es música todo el tiempo. Es responsable en parte de que ahora este escuchando algún disco de ese ser de luz que le regalo al mundo amor. 

Cuando era mas chico no le gustaba que le discutan, solía enojarse por lo que no le gustaba y nunca daba el brazo a torcer. Pero en sus ojos -dos gotas acostadas, bien redondas de un lado y pinzadas en el extremo externo- pedia amor, con ansias, timidez y picardía. Una mirada que se hizo foto. Una noche cerca de ser luna, cuando todo dormía, me robo un color... pero me gusta pensar que se lo regalé.

Suele decirme "y ademas vos sos el sol!", y no cree cuando le digo que se ve tan bien cuando no le importa si el tiempo pasa. Porque al estar ahí, a dieciocho centímetros del sol, la conciencia es otra, es como estar en otra época, es como vivir en los '70, es como creer que el mundo puede ser mejor, como sentirse parte de esa historia que tanto le pido que me cuente. Es soñar un sueño despacito. Es suspender. Es verde, rojo, amarillo, celeste, blanco. Es cálido. Es sonido a risas. Es sentirse cerca de la infancia y la adultez. 


Describirlo no es fácil, sentir, es mejor

ese vientito sur cálido en la cara.
Ahí donde vive.

martes, 5 de agosto de 2014

Retratos de gente desconocida


18 de octubre de 2013

La miro, una y otra vez. La miro y pienso mucho por qué es una de las fotografías que más me gustan. Una mujer tomando un té. Quizás mejor un café, recién levantada... sin haber dicho una palabra en lo que va del día. O antes de dormir, después de haber dicho muchas cosas e incluso de haber cantado desde que salio el sol hasta que se escondió. 
Su pelo también habla, no se bien qué me dice. 
Detrás de la taza -de esa taza que me lleva a otra época y también me recuerda que algo así es lo que quiero comprar para tomar mi café en unos meses cuando me mude sola- se escondió parte de su nariz y su boca completa, quizás nunca las conozca. 
Hay algo en su pelo y en sus manos, incluso me atrevo a decir también en su mirada, que me llevan a imaginarla artista, un poco bohemia -no se hasta qué punto esto ultimo-, con algún instrumento en la mano, o algún pincel. 
Detrás de su corporeidad, la nada. O algo que no se define. Un paisaje que decidió dejarle protagonismo, porque sabia que así podía llamar mi atención.


jueves, 31 de julio de 2014

Nosotros.

Él la mira con dulzura, con sorpresa, como el primer día.
Ella lo mira y no puede ocultar nada, desborda el amor por los ojos, la boca, las mejillas.

Hablan mucho. Ella habla mucho. Él habla mucho solo con ella, eso le encanta, la hace sentir única. Los ensayos, las navegaciones, la música, la familia, el trabajo.

Ella fuma no más de tres cigarrillos cuando están bien. No menos de tres cuando discuten.
Él le quita los atados, quema filtros, le pide por favor que no fume más. Ella sonríe.
El arma un cigarrillo de tabaco y azúcar. Ella lo prueba. Hay risas.

Pueden estar más de media hora mirándose a los ojos, reposando sobre el asiento de un auto que los lleva a pasear por el frío del mar.

Hacen el amor, se ríen a besos, se aman a carcajadas.
Hacen el amor, no les hace falta nada más. Unión divina. Energía en estado puro.

Ella expresa todo lo que le pasa verbalmente. El miedo, el odio, el cansancio, la ira, el amor.
Él se niega, no es amigo de las palabras, le cuesta, no sabe, no quiere.

Discuten.

“Me voy, abrime la puerta.”
“No, afronta una conversación. Habla, decí algo.”

Ella fuma. Él se queja del dolor de cabeza.

Ella piensa que siempre es la misma historia.
Él piensa cómo decir lo que ella quiere escuchar.

Ella llora.
Él hace fuerza para no dejar salir las lágrimas que asoman.
Ella lo mira, esperando las palabras que salven todo.
Él la mira con pena. “Más que esto no te puedo dar.”


Él se embarca, visita ciudades con puertos, ciudades frías como las que le gustan a ella.
Ella visita ciudades de festivales, usa polleras, pestañas postizas.
Ambos encuentran la felicidad ahí, en el viaje, en la lejanía de los cuerpos.
Ella vive más tranquila cuando no piensa en él.
Él vive más tranquilo cuando ella no está pendiente de él.

Algunos, sin embargo, aseguran que se aman…


¿Se aman?

martes, 29 de julio de 2014

Ellos

Ella ya no finge, fuma, vomita, escribe en su netbook.
Él no muestra cambios, deambula, es un fantasma, escribe en su notebook.
Ella le habla, le pregunta, le ofrece; lo mira, le sirve.
Él no le habla, simula no escucharla, le ofrece un mate para despertarla de la siesta, le contesta mal.
Ella está a la defensiva.
Él también.
Ella perdió el brillo.  Le pregunté a su sobrino, que la ve todos los días en el edificio donde estudian cómo la veía y me dijo con pena en su rostro “Se la ve demacrada, desarreglada, con cara de amargura todos los días.”. Creo que no solo perdió el brillo, sino también la paciencia, la esperanza de que todo mejore algún día. Esa esperanza con la que me solía contar cuánto amaba a su esposo y cuánto estaba dispuesta a soportar.
Él perdió la confianza, no le cree nada; quizás porque su mayor seguridad se fue cuando ella le dijo que no. Él se cree con derecho a hacerla sentir sucia por elegirse, por priorizarse. Criado con un padre machista, y una madre que nunca se hizo escuchar, hermano de hermanos que por menores siempre tenían prioridad; conoce las demostraciones de amor cuando la conoce a Ella, que sabe lo que es abrazar, sabe lo que es una caricia, una palabra de afecto… tal vez no por haberlo mamado sino por las ganas que tenia de saberlo.
Ella necesita de la palabra, se vale o valía de frases como “La comunicación ante todo” “Hay que hablar para conocerse” “No te llames a silencio”.
Él le escapa a las palabras, no sabe hablar, no quiere aprender.
Imagínense qué comunicación puede haber entre ellos.
Él se engripa y ella le  lleva el desayuno, el almuerzo, merienda y cena a la cama; lo espía mientras duerme la siesta y controla su temperatura.
Ella vomita y el sigue barriendo, manda a alguien a que se fije qué le pasa.
A él parece no importarle, está perdiendo el único ejemplo de amor que tuvo en su vida.
A ella la sostiene un sueño, ser algo más que la obrera que fue toda su vida. Su abuelo la soñó estudiante.
Se comportan como adolescentes. Pierden días mirando una pantalla en vez de mirarse  a los ojos, de compartir un paseo, de charlar sobre los planes futuros.
Se dejan ganar por el orgullo. Ella dice ya haber hecho mucho. Él reclama que ella ya no hace nada.
Discuten. No se miran. No se hablan. Se echan culpas. Se pasan factura. No logran encontrarse

Pero algunos dice que todavía se aman. ¿Se aman?

domingo, 24 de noviembre de 2013

Ensayo: "El arte en la escuela"

Ensayo. Noviembre 2013
Para pensar y replantearse. 

¿QUÉ LUGAR OCUPA EL ARTE EN LA ESCUELA?

El arte, en sus distintos lenguajes, se hace presente de diferentes maneras en nuestra vida cotidiana. Estamos rodeados de él. Sin darnos cuenta nos atraviesa constantemente. Un bostezo, combinado con una rascada de cabeza y tres estornudos, se hace danza; unos tacones que al caminar hacen música junto con las llaves que cuelgan de nuestros dedos; las pinturas que guardamos del jardín de infantes; las fotos de los actos en los que hemos representado a las damas antiguas o Cristóbal Colon… Todos en mayor o en menor medida hemos tenido a lo largo de nuestras vidas acercamientos al arte, los tenemos a diario pero hace falta tener el ojo entrenado para notarlo. No se encuentra solamente en los museos, lo que está ahí no es más que un recorte de lo que la sociedad contemporánea cree que es arte. Se encuentra en las calles, en nuestras casas, en nuestro cuerpo. No existe arte sin hombre y me atrevería a decir que tampoco hombre sin arte. Los niños aprenden primero a bailar al ritmo de una canción, a disfrazarse de algún personaje que les gusta,  a pintar por placer, a “hacer música” con lo que tienen a mano antes que hablar, restar, multiplicar o aprender la geografía del mundo.  El arte está inherentemente vinculado al hombre, es un aspecto central en su vida, por eso me parece de suma importancia plantearme desde mi lugar de futura docente cuál es el lugar que ocupa en el sistema educativo, cómo es visto en comparación con otras disciplinas y por ultimo si es una herramienta que pueda ilustrarnos, en términos kantianos.

Quisiera comenzar con el análisis del lugar que tiene el arte en el sistema educativo y  para poder abordar esta cuestión debemos detenernos en dos aspectos. Primero aclarar que entendemos al arte en por lo menos cuatro de sus lenguajes –teatro, danza, artes visuales, música- y segundo, determinar qué es el sistema educativo. Según el Marco General de la Política Curricular de la Dirección General de Cultura y Educación el término hace referencia a las instituciones públicas de gestión estatal y privada de todos los niveles y modalidades que se desarrollan en los distintos ámbitos, mediante las cuales el Estado garantiza el derecho social y universal a la educación. Históricamente el arte ha ocupado un lugar periférico en los diseños curriculares en relación con las áreas que se consideran centrales, hace décadas que se lucha para que eso deje de ser así. Finalmente se ha logrado que hoy en día los Diseños Curriculares prescriban que en todos los niveles de enseñanza los alumnos deben tener distintos lenguajes artísticos en su formación.
Pero, ¿cuál es la importancia de su presencia en los proyectos educativos?
Cualquier lenguaje artístico desarrolla y enseña conceptos vinculados a aspectos de espacio, de tiempo, de dinámica, energía, etc., que se relacionan con otros campos de conocimiento y que pueden ser aplicables en diversos ámbitos del conocimiento. Pero la especificidad del arte, es decir aquello que le es propio y que otros saberes no aportan, es la capacidad que tiene para constituirse en una dimensión poética de la realidad, la posibilidad que brinda de generar imágenes poéticas que modifican la percepción. El arte permite trascender en la separación entre campo sensible e inteligible. Propicia la generación de una percepción más compleja, promueve identidad y enseña conceptos claves en el desarrollo de la conciencia y el universo simbólico. Por consiguiente el conocimiento artístico considerado en los proyectos educativos garantiza la participación del ciudadano en la cultura, algo que me parece sumamente importante para el crecimiento de un país. Un ciudadano que participa en la cultura es un ciudadano que tiene ganas de conocer cómo se maneja el sistema, de proponer diferentes maneras de trabajar, de observar, discernir y elegir.
El conocimiento científico -desde el paradigma positivista, es decir desde la racionalidad teórica- no es suficiente para conocer la realidad que nos rodea, tan compleja y repleta de sentidos y mensajes implícitos. Sin embargo hay pensamientos divergentes respecto a esto. Lo cierto es que todo tipo de conocimiento ayuda, ninguno es más apto que otro para abordar la totalidad de la realidad, se complementan. Silvio Gallo dice que ni el arte, ni la ciencia, ni la filosofía nos prometen certezas, pero si nos invitan a pensar, a experimentar. Yo creo que la ciencia no invita a pensar mucho más allá de lo ya pensado, nos atrapa encegueciendo. Hay quienes creen que no hay otro tipo de conocimiento aparte del científico, hay quienes abren la mirada a otros campos y están los que fielmente consideramos que el conocimiento artístico es el que permitirá la lectura de múltiples maneras. En correlato con este tema se abre una nueva cuestión: ¿cómo es vista la Educación Artística en la escuela? En el imaginario social encontramos –desde mi punto de vista- tres maneras de percibir al arte en las escuelas:
·         Espacio dedicado al ocio, a la recreación. Se considera una pérdida de tiempo ya que se podrían dedicar esas horas a otras disciplinas que “realmente valgan la pena”.
·         Espacio destinado a la creatividad, a la libre expresión, al goce, considerado  auxiliar y complementario con otras materias.
·         Espacio disciplinario a la altura de cualquier otra área. Con sus propias leyes y características. Una forma específica de conocimiento.

De esta última mirada hay muy pocos creyentes. Quizás por ignorancia. Quizás por no conocer qué busca en la escuela el arte. Este es el punto que más me interesa porque creo que es una pregunta clave para poder comprender hacia dónde va la práctica docente de los lenguajes artísticos para poder habitar un espacio para y con el arte en busca de un cambio de concepciones. Siempre pensándolo como posibilidad y no como determinación, una posibilidad de las más acertadas y enriquecedoras.

Las materias de artística en la escuela no buscan formar artistas, no es eso lo que propone el Diseño Curricular, como tampoco propone formar médicos, matemáticos, letrados o geólogos. El arte siempre ha trabajado con la realidad, la realidad vista con distintos lentes. Por lo tanto podemos decir que la realidad es interpretable. El arte en la escuela entonces, buscará desarrollar la capacidad de abstracción para poder hacer una lectura de dicha realidad, la construcción de un pensamiento crítico y divergente para pensarla y analizarla, la capacidad de elección de apropiación de valores culturales y la elaboración y comprensión de mensajes significativos. Preparará a las personas para no dejarse persuadir por los mensajes del sistema, del poder, de la hegemonía.
El arte invita a pensar, a no quedarse con lo que está dicho, a cuestionar la seguridad de lo ya pensado. El arte tal vez es una herramienta para llegar a la Ilustración.
Emmanuel Kant, explica el concepto de Ilustración como la salida del hombre de su minoría de edad, entendiendo a esta como la incapacidad de servirse del propio entendimiento por falta de decisión y ánimo. Me parece útil a mi teoría pensarla como el replanteo de aquellas creencias o verdades absolutas que el hombre acepta, entonces sí, el arte debe servir de herramienta para que el alumno se ilustre. Ese es el lugar que debe ocupar en el sistema educativo. Intentar formar personas que tengan la inquietud de mirar con otros ojos lo que se le presenta. Me interesa en el punto en que al hacerlo se van a abrir un montón de otros caminos para seguir eligiendo en qué creer, qué pensar, cómo actuar, replantearse el lugar que uno elige tomar y todo aquello de lo que no se atrevería a dudar nunca. De esta manera seria más difícil tener un pueblo que se pueda persuadir, un pueblo menor de edad.

Pero son los futuros docentes y los docentes los que debemos trabajar para guiar ese proceso. Michel Onfray nos diría que acudamos al modelo de enseñanza socrática y considero que es un buen recurso para inquietar a los alumnos con preguntas que los lleven a mirarse dentro de un todo que está en constante movimiento.
Pensar en una política educativa desde este lugar puede ser un buen camino para determinar qué espacio habitar desde el arte en la educación.

A modo de conclusión podemos pensar que a pesar de que hemos dicho que muchas cosas fueron ganadas en los años anteriores, todavía es menester trabajar más sobre el imaginario social de la gente respecto del arte en las aulas. Defender al arte como un saber escolar relevante, incluso en ámbitos educativos es el camino que permitirá abrir nuevas puertas. El arte tiene responsabilidad social, y debe tener en cuenta esto en las aulas. Pensando que puede transformar a la sociedad, y que la sociedad puede transformarlo o, lo que es mejor aún, que puede transformarse, mirando con ojo crítico a sus tutores.


Para terminar me atrevo a preguntarles ¿se puede seguir pensando que el arte debe ocupar un lugar periférico en la educación? 

Mara Ortiz
Estudiante de Danza Contemporánea y Profesorado de Danza Expresión Corporal



martes, 29 de octubre de 2013

Hoy escribe: Esther.

Mamá escribe desde muy joven, y lo hace muy lindo (no lo digo por ser su hija. O sí. Se me cae la baba)

Abro un segmento nuevo para dejar registro de sus notas de vida:
"Hoy escribe: Esther, Mamá."


"De todas las interacciones posibles, la que mas me asusta es la del final del camino. 

No es a ella a quien le temo, es más, me encantaría me sorprendiera en el mejor de mis días, en uno de esos soleados, donde la gente vive, los niños juegan al aire libre y los pájaros comparten su canto.
Sí, me gustaría que llegara silenciosa después de un delicioso almuerzo con ellos, o quizás en un sueño nocturno, rodeada de duendes, hadas y piratas.

Podría tocar a mi puerta en ese momento culminante, donde el cuerpo, la mente y el alma se fusionan... una hoja antes del desenlace de una novela de amor... de un cuento! y entonces, viviría construyendo posibles finales donde refugiarme. No, no le temo a ella, la espero. Creo fantasías en torno a ese día, la imagino esbelta, radiante y virtuosa. 

Anhelo un encuentro fugaz, no quiero que se acerque lento, ni quiero sentir sus pasos detrás, no quiero el previo aviso que me lleve a cuestionarme cosas que ya no tienen remedio ¿para qué?.

Sí, quiero me sorprenda... la espero... 

Pero hay algo a lo que sí le temo de ese momento, lo pienso y la siento. El aire me falta, mis ojos se nublan, me sudan las manos y mi corazón... 
Le temo a buscarte, a no encontrar tus ojos... llenitos de arrugas.

No, no le temo a ella... lo que mas me asusta es no encontrar tu mirada antes de partir."

28 de Octubre de 2013. 
De nueve a diez de la mañana.
Pidió silencio, pidió sinónimos, pidió escucha.
Nota sin título. Pregunte cuál era y respondio "...No me gustan los títulos  los títulos determinan".






lunes, 14 de octubre de 2013

¿Qué ves?



Catalina
 Victor Janota

Renzo Luna Chima 

Renzo Luna Chima
Renzo Luna Chima



 Renzo Luna Chima

Catalina

Catalina
Catalina







 Renzo Luna Chima


 Victor Janota


 Victor Janota




El fotógrafo tiene ese don de poder dejar registro de cómo ve con sus ojos. 

Elije, edita, deja que veamos con sus lentes el mundo que él ve. 
Paraliza momentos, instantes, que el movimiento se lleva en el bolsillo. Los pone frente a nuestros ojos y nos invita a prestar atención, a sorprendernos, a disfrutar o repugnar, a sonreír o llorar. 
Nos invita a mirar con ojos que pregunten qué mas hay.

El fotógrafo tiene el don de hacer eterno un instante.
Lo que él registre no morirá. 
Nunca.



jueves, 10 de octubre de 2013

jueves, 26 de septiembre de 2013

Huerfanos de Familia.

La palabra 'Huérfano' tiene un peso cultural duro, más bien triste o lamentable, incluso hasta ofensivo. La RAE tiene como tercer significado, y el que me interesa a mi: "Falto de algo, y especialmente de amparo."
Siendo 'algo', en este caso, la familia que prefiero llamar periférica. Pensando en la central a los padres y hermanos.


Ahora bien, ¿A qué nos referimos exactamente cuando hablamos de HUÉRFANO DE FAMILIA

Ser huérfano de familia es no tener almuerzos o cenas de mesas largas y muchas charlas por la sala. Es no tener a las abuelas cerca para ir a visitarla cada fin de semana. No tener a la tía dulce que te llama dos, tres veces por semana para que vayas a tomar la merienda con torta casera. Y el tío que te controla si ya estas de novia o no. Los primos que exijan que juegues con ellos y te abracen al llegar.

Ser huérfano de familia también implica perderte los conflictos, que en toda familia hacen perder el orden para después volverse mas fuerte, o no.

Significa estar lejos de todo. Lo bueno. Lo malo.



Implica acostumbrarse, o no. Yo mas la primera que la segunda. 


Lo mas lindo de todo esto es poder elegir tu familia, decir: "Sí, esta persona es mi hermano, mi tía/o, son mis primos."

Un huérfano de familia siempre encuentra una en cada mundo en el que está. 

Yo lo soy, desde los cuatro años. Vivo lejos de mi familia periférica. No soy la primera ni la única que vive así.  Lejos de afligirme, me alegra poder elegir qué personas quiero tener en los almuerzos de mesas largas y muchas charlas por la sala. 

Brindo por mi familia, la que elijo cada día.

domingo, 17 de junio de 2012

Relatos documentales I.

Relatos documentales:

Esta mañana después de desayunar le pedí a mis viejos que me cuenten la historia de cómo se pusieron de novios. En algún momento del relato mamá le dijo a papá entre risas : - Vos le tirabas besitos a otra chica cuando íbamos a la escuela.- (refiriéndose a sus 13 años). A lo que él le respondió: - Pero nosotros no éramos novios todavía, gorda.- Y se echaron a reír.

Lo que no me sorprendió, pero si me llamó y me llama la atención es como ambos construyeron historias distintas de una misma en la cual ambos fueron protagonistas. Por ende en muchos puntos Papá decía no acordarse de eso o cambiaba la versión de Mamá.



El relato es una construcción del hombre y como tal, totalmente subjetiva; se burla de lo que realmente sucedió, que por ser algo que ya no está no se puede reconstruir paso por paso.
Es difícil reconstruir hechos entre los protagonistas porque nunca van a contar lo mismo y a veces se van a resistir a aceptar lo que el otro diga, pero lo importante a la hora de construir relatos es entender que los estamos construyendo a partir de intereses, recuerdos, o huellas de lo vivido que traemos en el cuerpo. La historia personal es una construcción, la historia de pareja es una construcción, toda historia es una construcción. Todo relato es cuerpo, es hombre.

"Innumerables son los relatos del mundo (...) el relato comienza en la historia misma de la humanidad; no existe, no existió nunca en ninguna parte, un pueblo sin relatos (...); el relato se burla de la buena o mala literatura (...), el relato está ahí, como la vida. "
La aventura semiologica, Roland Barthes.





viernes, 15 de junio de 2012

A veces soy yo.

   Soy Mara Ortiz a tres días de cumplir 20 años, soy bajita, de piel morocha, soy pendeja y adulta a la vez, soy chiquita en los brazos de quien amo y  quien me ama, soy grande para pelear, para defender mis ideas. 

   Soy  una sureña que eligió serlo, soy del frio, del viento, del hielo que de vez en cuando se derrite hasta ser charco. 
   Fui alumna de teatro de una persona que gracias a su locura me ayudó a encontrar el camino que hoy construyo, soy ahora su amiga, su eterna alumna de doce años. Soy de Bahía Blanca durante  el  día,  y de Punta Alta durante  la noche y los fines de semanas. Soy estudiante de Letras de la  Universidad del Sur y de Profesorado de danza en la Escuela de Danzas. Soy una agradecida de mis maestros, los de la escuela y los del presente. Soy una loca que no sabe lo que es parar.

  Soy hija de una pareja que se ama eternamente, hermana mayor de una  nena que me enseña   a vivir y me llena el alma. Soy amiga de personas que se desparramaron por el país pero están, en mi cuerpo, cuando camino, cuando  corro, cuando pienso,  cuando me rio y cuando lloro. Soy  hermana de mis hermanas…  esas  que  me eligieron para que  las acompañe hasta que la vida nos separe  y más, esas  que no viven en casa  pero con las que conviví más  de una vez. Tengo un hermano mayor que me enseño a cantar cuando hay felicidad  y cuando no, nunca se fue, y nunca se va a ir  mientras yo viva. Soy nieta mayor de mis abuelos maternos y hermana de mi  primo que ya me hizo tía. Soy la nieta que más lejos está de mi abuela paterna, y mi abuelo paterno ya no se ni dónde está. Soy ahijada de tres  personas que me cuidaron y mimaron mucho en  la  infancia y hoy están a la distancia. Soy sobrina, soy prima, como todos o quizá menos. 


   Soy alguien que baila, canta, actúa, pinta y ama. Bien o mal. Siempre o a veces.

   Soy amante. Soy una persona que  disfruta amar.
Amar
duele,
también sana, 
te hace crecer.

Soy amante  del  arte,
soy Mara,
mi vida depende del él.
Soy
una 
lectora
que
se
desarma                                                 al                                              le    er
los                        pro emas
de Ponge

tantocomocuandolepidenqueimprovisemovimientosdesdeunaarticulación.




   Soy una enanita que sueña con vivir en teatros y fomentar el gusto  por  la lectura, sí, soy de  las que piensan que leer te abre la cabeza, tanto como la música, la pintura,  la  danza, el teatro. Soy amante   de ese mundo sensible, que no significa que por ser sensible no se deba aprender a crearlo. 
Soy  aprendiz  de danza, y quiero serlo toda mi vida.

   Soy de las que piensan que el  arte te  abre la cabeza,
el cuerpo
el corazón,
las  venas,
se mete en tus latidos...


si  lo dejas entrar.


Soy Mara, 

y como no  se quién soy exactamente, soy yo buscándome en el  arte.



miércoles, 13 de junio de 2012

Más de 500 días con él.

Las historias no terminan solas, uno decide terminarlas... o no.
A estas dos personas  les deseo mucho bien, mucho amor y un futuro feliz. Elijan estar juntos o no.


No sé qué me pasa ahora que estas mirándome.
Me pregunto por qué después de tantos años me seguís mirando así… como la primera vez. Me pregunto por qué me besas así, con más dulzura que a los dieciséis. Me  pregunto por qué estamos acá mirándonos sabiendo que nos vamos a besar.
Y me siento bien, y me haces bien, quisiera quedarme todo el tiempo así. Y pienso por qué no puedo dejar de sonreír cuando me miras, por qué sigo  pensando que sabes lo que estoy pensando en cada momento. Y me acuerdo qué sentía teniéndote al frente las primeras veces juntos… era chiquitita y te quería; y me gustaba creer que vos a mí. 
Me duele, me  molesta la huella de  lo vivido, me desarma y tengo dieciséis otra vez… y otra vez me  dejas sin avisar, aunque estés acá.
El cuerpo me grita, me avisa, me llama… quisiera que alguna vez me digas lo que quiero escuchar, quisiera que me elijas esta vez.
Y te vas, y estas acá; tenes diecisiete y  me dejas; y estás acá con veintipico apretándome en tus brazos, haciéndome  reír.   Y no estás… pero te abrazo,  necesito que te metas en mi cuerpo, que me pidas quedarte  acá.  Y me apretas… no puedo entrar al tuyo, déjame entrar…  No!  Pará! Tengo  miedo, te tengo  miedo, me  tengo miedo.
¿Quién sos? ¿Por qué estas acá? ¿Por qué me dejaste, por qué no podemos terminar?
Y me haces reír, como una nena, como si disfrutaras que lo  hiciera, y me perseguís por toda la casa para hacerme cosquillas y escucharme reír, y me rio… Tus casi treinta   me hacen más feliz que tus diecisiete, sí, acá estas… apretándome en tus brazos haciéndome feliz…  ¿Qué es ser feliz?... haciéndome reír.
Y  creo  en la ternura de tu mirada y me acuerdo  las  veces  que  me dijiste que creías que íbamos a terminar juntos y te veo ya adulto y… te queda bien.  Te extraño, no, NO, no te extraño, es mentira.
Te vas y me dejas con mi nena de secundaria preguntándose  por qué… Por qué  estás acá,  qué te trajo, - ¿Por qué lo dejaste entrar, no te acordas como quedé cuando  se fue? - No  lo  sé, y yo también  me lo pregunto… Qué  me falto,  por qué encontraste en otra persona algo que todavía no sé qué es,  por qué no te alcanzó mi sonrisa, qué me  faltó, qué me sobró, por qué.
Y qué haces  acá? Por qué  me miras así todavía? Pasaron tantos  años. Por qué nunca  pudiste  soltarme,  por  qué estás todavía besándome y ahora queriendo dormir en  mi  cuerpo… Qué soy, quién  soy, qué significo… qué me falta todavía, qué me  sobra, qué pasa que venís a abrazarme, a hacerme reír, a mirarme así, a  mimarme más que a nuestros  diecisiete… y no te  quedas.







Quedate, de una vez  y  para siempre.

viernes, 27 de abril de 2012


Hay un recuerdo que se me aparece cada vez que pienso en mi historia en el arte.
Tenía tres años, no más que eso, y Papá me llevo al teatro.
Decir que desde ese  momento sentí que era eso lo que quería para mí es un absurdo,  pero  indudablemente  algo de todo eso llamo  mi atención y quedo en mi mente, en mi cuerpo.  
Estaba ansiosa, quería que empiece ya, quería que apaguen las luces  y se abra el telón. Y moría de ganas de saber qué era lo que estaba detrás de escena, cuántas personas eran, qué estaban haciendo, le dije a Papá: “Se están  cambiando, mira las sombras… ¿escuchas  los pasos? Papi están todos ahí atrás!!!”


En  todas las ramas del arte encuentro un mundo que me acompaña, en los buenos y malos momentos.
Es  lo que siento.

A los doce  años decidí dedicarme al Teatro, a la Comedia Musical.
Hoy con  diecinueve
me gusta pensar que tengo todo por descubrir, conocer y estudiar;
me gusta relacionarme con personas que me acerquen a la música, a la pintura, al teatro,  a la danza, a la literatura,  a la filosofía y compartan sus experiencias;
me gusta estudiar Expresión Corporal y Teatro;  
me gusta que estudiar Letras me acerque a la historia del arte;
me gusta vivir así, convencida que hay algo que nunca me va a dejar sola.


Pienso en la frase de una película muy amiga mía:
“La vida no es más que un interminable ensayo, de una obra que jamás se va a estrenar”.
Yo  diría más bien que la vida es una obra improvisada, de la cual somos actores y también espectadores.